lunes, 9 de enero de 2023

La guerra de Ucrania alarga la vida del carbón en Europa

Tal y como aparece publicado en el ABC del 2 de noviembre de 2022:

Endesa solicitó el cierre total de la planta de As Pontes a finales del año 2019. Las incertidumbres del mercado energético creadas por la guerra de Ucrania han hecho que se reactiven dos de sus grupos. Actualmente está operativo el grupo I mientras que en el grupo II se realizan operaciones de mantenimiento. A principios de 2023 está previsto que entre en funcionamiento el grupo II sustituyendo al grupo I. Para los otros dos grupos el Ministerio de Transición Ecológica ha autorizado su cierre.

Los planes a largo plazo siguen siendo el cierre total de la planta, se trata de una medida temporal como respuesta a la actual crisis energética. 

De PepedoCouto - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9759476 


A día de hoy sólo quedan operativas las siguientes centrales térmicas de carbón en España: 

Soto-Ribera y Aboño de EDP en Asturias, As Pontes de Endesa en A Coruña y Es Murterar de Endesa en Baleares. 
Esta última tiene ya también fecha de cierre y a día de hoy se mantienen operativos sólo dos grupos con un máximo de 500 horas de funcionamiento anuales, equivalentes a 20 días al año. Se mantendrá así hasta que Baleares tenga suficiente energía renovable instalada y entre en funcionamiento el segundo cable de conexión con la península. Red Eléctrica contempla que esté listo para 2026, fecha en la que definitivamente dejaría de estar operativa Murterar. El peso del carbón en el mix de producción eléctrica en España ha ido disminuyendo a lo largo de los últimos años hasta ser casi testimonial en la actualidad. Según datos de R.E.E. en 2008 las centrales térmicas de carbón produjeron 46508Gwh mientras que en 2021fueron 4983Gwh pasando del 16% de la producción total a apenas un 2%. En el año 2022, como consecuencia de la crisis energética tal y como se ha explicado antes, la producción ha sido mayor a la del 2021, en concreto 7797 Gwh tal y como se puede consultar en la Reddata de R.E.E. .
A diferencia de lo que ocurre con la energía nuclear, no hay un calendario de cierre para las centrales térmicas de carbón. El cierre de instalaciones de carbón ha sido decisión de las empresas. Lo que sí hay es una obligación de emitir menos CO2 en el total de la economía del país. 

La fiebre por echar el cerrojo al carbón en las empresas energéticas tiene su porqué. En Europa ya no son competitivas debido a las políticas de descarbonización europeas. Estas plantas son las mayores emisoras de dióxido de carbono del sistema de generación, y el precio de seguir contaminando se ha puesto por las nubes. Estas instalaciones deben adquirir derechos de emisión en el mercado europeo y el precio de la tonelada de CO2 se ha multiplicado en los últimos años. Así, en el 2017 se cotizaba de media a 5,83 euros la tonelada, en el 2018 a 15,88 euros y en el 2020, a 24,75 y en la actualidad el precio medio triplica el del 2020. 

Hay además otra directiva europea de emisiones, que entró en vigor en el 2021. Esa norma obliga a las compañías a realizar fuertes inversiones en las plantas para reducir emisiones. Endesa empezó a hacerlo, de hecho, dedicando 217 millones a la central de As Pontes. Pero por el camino cambió de opinión a la vista de cómo evolucionaba el precio del CO2, cuyo incremento progresivo estaba previsto precisamente para esto: para conseguir el cierre efectivo del carbón.  

Eso quiere decir que los costes de producción han hecho lo mismo: subir como la espuma. Por una parte las altas inversiones para modernizar las instalaciones para cumplir con las directivas europeas sobre emisiones y por otro lado el coste comparativo carbón-gas teniendo en cuenta la compra de derechos de emisión han hecho que el carbón ya no sea rentable. El proceso se ha desarrollado de un modo natural: ante una central no rentable se solicita el desmantelamiento.  

La presión de Putin con el suministro de gas está haciendo que los distintos Gobiernos europeos cambien sus políticas energéticas alargando la vida del carbón. 

En España se ha alargado el periodo de vida de As Pontes como refuerzo de la disponibilidad de potencia en el sistema eléctrico por la actual situación de crisis. 

Después de reducir durante 36 años su generación eléctrica a partir del carbón, Alemania anunció en agosto que ampliará el periodo de actividad de las centrales térmicas por la crisis energética actual.  

En Francia, el Ejecutivo de Macron está siguiendo una estrategia similar a la germana. La central térmica de carbón Emile-Huchet en Saint-Avold reanudará su actividad ante una posible escasez de electricidad de cara al invierno.  

Todo esto nos hace pensar que hemos dado un pequeño paso atrás en la lucha contra el cambio climático pero prefiero ser optimista y atisbar luz en el túnel pensando en la fuerza de la acción-reacción: las crisis energéticas anteriores han ayudado al desarrollo de tecnologías, como ocurrió en las vividas en los años 70, derivada del alza de los precios del petróleo.



Carmen Rodríguez Montero

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